EL LIBRO DE LA VERDAD (SEGUNDA PARTE)

Del informe al expediente

Aquí comienza la verdadera historia.

La Fiscalía deberá determinar si existen responsabilidades penales; la Contraloría, si hubo daño al patrimonio público; la Procuraduría, si existieron faltas disciplinarias; y los jueces tendrán la última palabra.

Incluso una absolución puede ser un resultado positivo si llega después de una investigación seria. La justicia no existe para confirmar las denuncias de un gobierno, sino para establecer la verdad judicial.

Los 59 casos pueden ser apenas la primera capa

Un empalme no puede revisar en semanas cada contrato, modificación, pago, archivo o decisión de una administración de cuatro años.

Por eso los 59 casos priorizados podrían ser apenas el comienzo. Los nuevos funcionarios tendrán que revisar contratos, interventorías, órdenes de pago, archivos electrónicos y procesos que quedaron en marcha.

El propio Libro deja abierta la posibilidad de nuevos hallazgos.

Por eso los 59 casos pueden ser apenas la primera capa de la cebolla.

El Libro también juzgará al Gobierno que llegó

Aquí aparece la segunda parte de la historia.

Al denunciar el estado en que recibió el Gobierno, Abelardo de la Espriella estableció también una vara para medir su propia administración.

Si cuestiona los contratos de prestación de servicios, tendrá que demostrar que los suyos responden a necesidades reales. Si denuncia falta de planeación, deberá planear mejor. Si reclama transparencia, tendrá que practicarla.

Y el Libro debe seguir abierto.

El capítulo que todavía no está escrito

El Libro tiene metodología, hallazgos, balance sectorial y principios de Gobierno. Pero falta el capítulo decisivo: el de los resultados.

Abelardo de la Espriella ha sido claro frente a la corrupción. Esta metodología no es solamente un diagnóstico del gobierno que recibió; es una herramienta que su administración está utilizando para identificar irregularidades, documentarlas y llevarlas ante las autoridades. Y hay un elemento político que no debería pasar inadvertido: no ofreció absolutamente nada a los partidos ni a los congresistas a cambio de respaldo político.

Eso establece una diferencia importante. La lucha contra la corrupción no puede limitarse a denunciar el pasado. También debe aplicarse al presente y al futuro, sin excepciones ni aliados intocables


José Guillermo Mejía Jaramillo, es MBA, contador público y cuenta con especializaciones en Seguridad Social, Ética y Pedagogía de los Valores, y Control Interno de Instituciones Financieras. Tiene formación directiva en INALDE Business School. Ha sido profesor universitario, miembro de juntas directivas y ejecutivo en diversos sectores.

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