EN UN TERREMOTO LA EXPERIENCIA NO SE IMPROVISA

La vida enseña que la experiencia no se improvisa. Experiencia, conocimiento e institucionalidad, potencian la capacidad y la voluntad humana para evitar y prevenir males mayores.

Si no fuera así, sería mayor el sufrimiento y el esfuerzo al momento de resolver problemas y atender emergencias causadas por los terremotos que en nuestro territorio hemos vivido y seguiremos viviendo, sin remedio.

Y si lo del Fenómeno del Niño que se anuncia desde noviembre próximo, es cierto, ¿qué? ¿Estamos al menos medianamente preparados para una sequía? ¿Qué clase de emergencias humanas, logísticas y de mesa de crisis hemos previsto?

Por eso, si no fueran patéticos, serían chistes anecdóticos el oportunismo, la improvisación, los correctivos sobre la marcha, el desorden y otros factores perturbadores de las horas y días siguientes a una desgracia colectiva como la del pasado 10 de agosto.

Tragedias como la del lunes fatal, no deberían estar sujetas a la espontaneidad y el hacer lo que se pueda.

Debemos asimilar las lecciones aprendidas y planear normativamente y con presupuesto suficiente el manual del quehacer, fortaleciendo lo existente, revisando las grietas de los procedimientos para que no se ordene una cosa y después otra distinta.

Es un desgaste y un costo de confianza en personas que con buena voluntad y de buena fe prestan servicios en momentos de crisis.

Como colectivo social, son evidentes nuestra falta de planeación, de cultura y conciencia ciudadana incluso en el uso del suelo -cuando con miradas complacientes- se construye sobre rellenos, quebradas y terrenos deleznables. El POT 2027 es clave, si es políticamente responsable.

Basta ver cuando se programan jornadas de capacitación y simulacros en los edificios y en las comunidades. Nos ausentamos y reímos para después improvisar y llorar porque carecemos de planeación y conocimientos para sobrevivir y atender desastres eficientemente.  

Sufrimos los efectos de los sismos y los inviernos por las improvisaciones en el manejo de las evacuaciones, de la operación de rescates, de quien puede o no ser rescatista, de las ayudas humanitarias, de los albergues, de la movilidad, de los turistas morbosos.

En Pereira y Dosquebradas, desde el terremoto del 23 de noviembre de 1979 han transcurrido 47 años en los cuales hemos vivido cuatro sismos destructores y desgarradores y pese a avances importantes tanto en normas de sismo resistencia como en algunas entidades de socorro, todavía no hemos aprendido gran cosa.

Enhorabuena, nuestras autoridades de Pereira corrigen la forma de superar la crisis apoyándose en la experiencia y la fortaleza de las instituciones.

Los días que vienen serán muy difíciles, pero lo serán menos si gobierno e instituciones trabajan coordinadamente y acumulan experiencia y conocimientos porque el reto es que el próximo sismo no nos coja con los pantalones en la rodilla.


Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal