PEREIRANOS QUE NUNCA MUEREN

Hay seres humanos que nunca mueren. Sus vidas trascienden porque la huella de sus obras y el impacto de sus miradas visionarias van en contravía de las sórdidas rutas del olvido. Superan la ingratitud y el olvido negligente.

Es muy probable que entre los años 30 y los 70, figuras carismáticas como el abogado boyacense Jorge Roa Martínez o Manuel Mejía Robledo oriundo de Villa María, o el antioqueño Alfonso Jaramillo Gutiérrez y tantos otros de esa deslumbrante generación, no emprendieron las utopías titánicas que hicieron para que les levantaran monumentos, como en efecto aún los merecen.

Ellos sabían que, a falta de planeación técnica, lo que era bueno para Pereira era bueno para ellos y sus proyectos empresariales. Pero lo hicieron con sentido de pertenencia, honorable y honrado espíritu cívico y pensando en grande.

Veamos el caso del Roa Martínez, quien llegó a Pereira y viendo su privilegiada posición geoestratégica, su innata vocación comercial y emprendedora -tuvo la epifanía- de que en algún momento de su travesía histórica evolucionaría hacia los sorprendentes desarrollos tecnológicos. Ahí nació la Universidad Tecnológica de Pereira como punto de quiebre en el microcosmos de nuestra historia.

Roa creía que Pereira, como pocas, con la formación de tecnólogos y profesionales de visión tecnológica, haría perdurable su liderazgo nacional y su proyección internacional, como en efecto está sucediendo con los avances que la UTP logra de tiempo atrás, con no pocas contingencias propias de la academia.

Hay que ver y saber lo que vienen haciendo en ingenierías con energía nuclear, microchip y computación cuántica, entre otros ejercicios académicos de alto valor agregado a la sociedad. Además, hoy somos la ciudad universitaria del Eje Cafetero.

La UTP – pensada a finales de los años 50 y materializada al inicio de los 60- es el ejemplo exitoso de lo que el ingeniero eléctrico Hernán Roberto Meneses llama “la bandera indispensable” en un plan de prospectiva como el que construye la Alcaldía de Pereira.

Meneses plantea un enfoque en grande y un propósito superior de lo que pensamos que debería ser Pereira en el 2054 con miras al bicentenario de 2063. Y con base en las tendencias de la estadística poblacional y del desarrollo de megaciudades, propone como bandera, un tren de alta velocidad (180 kms/hora) sobre una población de diez millones de habitantes en el corredor Pereira-Cali. Ya tienen contactos internacionales y anuncian el lanzamiento de una sociedad promotora.

¿Utopía? Yo era un quinceañero cuando oí por primera vez la historia del “loco del viaducto”. El mismo que 50 años después ya nos quedó chiquito. Volver a pensar en banderas grandes es lo que nos hace falta.


Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal