Una Declaración de la Unesco se puede condicionar e inclusive perder, al igual que ocurre con una certificación. Perderla es más fácil que obtenerla y en ese sentido, hay una amenaza latente con la Declaración del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano PCCC como Patrimonio de la Humanidad, según reza el texto que el pasado viernes cumplió 15 años.
Ojalá me equivoque, pero tengo la percepción de que el orgullo de ser PCCC es más discurso que recurso. Que poco hemos hecho por la construcción de una cultura de apropiación y abordaje del valor agregado para el desarrollo regional.
Puedo estar errado, pero veo que, independiente de los intereses comerciales vía turismo, son pocas las personas e instituciones que tienen interés en la protección, conservación, promoción y apropiación de su valor cultural por parte de la población en armonía con las actividades económicas, planes de desarrollo y presupuestos municipales e incluso el aprovechamiento para jalonar recursos y abrir puertas en el país y el mundo.
El pasado viernes vi cómo la Asociación de Turismo Rural de Risaralda -Atured- hacía ingentes esfuerzos organizando un evento que mostró un vivo interés por el PCCC contrario a la apatía generalizada por la memorable fecha.
El filósofo y ensayista francés Michel de Montaigne dijo por allá en 1580: “el mayor enemigo de la verdad no es la mentira, sino la ilusión de saber la verdad”. No podemos seguir diciéndonos mentiras porque cada vez es más estrecha la frontera cafetera en el Eje Cafetero y Norte del Valle. El paisaje de cultivos de café, plátano, yuca y productos nativos propios de la huerta de pan coger de caficultores se extingue.
Muchas fincas cafeteras en años recientes se han convertido en sitios de recreación campestres y otras en fincas de pasto para ganadería. Lo peor es que a casi nadie le importa.
Además, Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, son devoradas por el loteo de predios rurales destinados a vivienda campestre, iniciado con motivo de la pandemia y se volvió endémico mediante el uso de figuras jurídicas disfrazadas de legalidad tales como la donación y la propiedad en común y proindiviso. Es una verdad evidente.
Es prioritaria la sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero, o nos exponemos a la experiencia fatal de Cartagena cuando Unesco alertó la pérdida de Patrimonio cultural de la Humanidad si no era demolido el edificio Acuarela en inmediaciones del Castillo San Felipe.
El efecto Acuarela, urbanizaciones rurales, predios cafeteros destinados a ganadería y otros fenómenos que atentan contra el PCCC son alertas tempranas que muchos no quieren ver ni oír y otros tantos no podrán creerlo hasta que la ilusión, sea solo eso.
Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal




