Con una inversión cercana a los $2.000 millones de pesos destinada a la modernización técnica, actualización de sistemas eléctricos y escénicos, adecuaciones locativas y mantenimiento estructural, producciones amplificadas, adquisición de equipos especializados de iluminación y sonido y una puesta a punto integral que garantice seguridad, eficiencia y estándares contemporáneos de producción; Comfamiliar Risaralda llevará al Teatro José Jorge López de Santa Rosa de Cabal al circuito mundial cultural.

De acuerdo con Edgar Eider Melan Hidalgo, líder del Área Cultural de Comfamiliar Risaralda, no se trata de una mejora física, “es la decisión de darle al teatro la capacidad técnica y la estabilidad operativa que merece”.
Esta operación contemplará la apertura de convocatorias para la programación cultural y dotar personal en áreas artísticas y administrativas, generando empleo formal directo e indirecto y fortaleciendo capacidades locales en producción escénica, iluminación, sonido profesional, operación técnica, gestión cultural y atención al público. El teatro será escenario y también escuela, casa de trabajo y una plataforma de profesionalización para el talento del municipio y los risaraldenses.
“La experiencia nacional demuestra que un teatro con programación permanente, activa el comercio, dinamiza la hotelería, fortalece restaurantes y servicios complementarios, mueve transporte y producción técnica. Cada función enciende también las vitrinas del centro y activa una cadena de valor que impacta la economía local. La cultura no solo emociona: también produce desarrollo”, explicó.
La operación del Teatro José Jorge López se desarrolla mediante la figura jurídica del comodato, regulada por el Código Civil colombiano, la cual permite la administración responsable de bienes públicos sin pérdida de propiedad por parte del Estado. Es un mecanismo legal, transparente y habitual en el país para dar vida a infraestructuras culturales, garantizando reglas claras de uso, mantenimiento y sostenibilidad. No se transfiere lo público, se protege al ponerlo en funcionamiento con capacidad técnica y responsabilidad institucional.
“Los grandes teatros del país, como el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo en Bogotá, el Teatro Metropolitano de Medellín, el Teatro Pablo Tobón Uribe y el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, funcionan bajo modelos organizados y profesionales donde la planeación financiera y la gestión especializada aseguran continuidad institucional. Todos comparten un principio elemental: las salas deben generar ingresos por su uso para cubrir costos permanentes de mantenimiento, personal, seguros, energía, actualización tecnológica y programación. Sostener un teatro cuesta; abandonarlo cuesta mucho más” – mencionó Melan Hidalgo, líder del Área Cultural de Comfamiliar Risaralda.
Agrega que “la sostenibilidad financiera no contradice la vocación social, sino que la hace posible. Por eso el modelo adoptado integra tarifas diferenciales para afiliados categorías A, B y C y público general, convocatorias abiertas para talento local y regional, una programación cultural inclusiva con artistas locales, nacionales e internacionales, equilibrio entre subsidio institucional e ingresos propios, indicadores de ocupación y evaluación de impacto que garanticen permanencia”.
Reiteró que “si algo nos ha enseñado la historia es que los escenarios sobreviven cuando la comunidad decide abrazarlos. Hoy Santa Rosa de Cabal tiene la oportunidad de abrazar el suyo y convertirlo en un símbolo de lo que somos capaces de construir cuando trabajamos juntos, porque cuando se encienden las luces del escenario, no se ilumina sólo una sala: se ilumina el corazón de todo un municipio, porque el arte lo hacemos todos y la cultura se vive con Comfamiliar Risaralda”.





