¿CUÁNDO SON IMPORTANTES LOS CONGRESISTAS?

Muy pocas cosas se consiguen con tantos esfuerzos y recursos como los que se necesitan para ser congresista. Todo por ganar poder formal (la credencial) y poder real (capacidad de aprobar leyes y hacer control político). Y obvio, otras gabelas.

Pero cuando sube a la superficie el balance del poder de los congresistas de Risaralda y Eje Cafetero en general, lo que se percibe en la mayoría de ellos, es ausencia de objetivos, de gestión y resultados concretos que respondan al propósito superior de la política: ejercer un mandato de representación para dar bienestar de sus habitantes.

El verdadero poder político siempre ha sido de los congresistas. Tienen la capacidad de joder o de hacer feliz a un gobierno. Si colaboran no quieren que los lleven en el corazón, sino en el presupuesto. Si son de oposición se vuelven filibusteros (como Iván Name y JP Gallo), mientras por debajo piden puestos y contratos. De ahí la pérdida de confianza y ahora con las redes sociales y la IA la cosa se pone a cuadritos para los políticos.

Pese al exabrupto de la circunscripción nacional y al reducido tamaño de la población, Risaralda nunca ha dejado de tener congresistas, quienes, con excepciones, han quedado en deuda con la región porque ponen por encima sus intereses personales y electorales. El ego es el enemigo. Y peor aún si además del precario poder de la pequeña representación (menos del 2%), son políticos sin liderazgo nacional.

Son clave para la gobernabilidad las mayorías en ambas cámaras donde se aprueban leyes, plan de desarrollo, presupuesto y reformas. Región sin buena representación en el Congreso tiene desventajas para impulsar su desarrollo. Esa es la importancia de los congresistas y es lo que está en juego el 8 de marzo. Por esa razón en la asamblea francesa, Joseph Fouché siempre era el último en votar.

Es un anacronismo decir que Colombia es presidencialista. Un presidente con mayorías, incluso puede decidir el modelo gobierno-oposición, como Barco (1986-1990).

Sin mayorías, un gobernante sabe que, si no está en la mesa, él será el menú. Y no queda otro camino que el de los acuerdos políticos donde el apetitoso menú es burocracia, cupos indicativos, contratos y mermelada.

Por ejemplo: Risaralda y Atlántico tienen una extensión promedio de 4 mil kms cuadrados, pero Atlántico nos triplica en población. Tiene 30 senadores y 7 Representantes a la Cámara. Y cuando se unen con los otros departamentos costeños consiguen lo que quieren.

En conclusión, si los congresistas son la sustancia del poder político regional, Caldas, Risaralda y Quindío deben tener una agenda común de proyectos comunes, no para pensar el desarrollo regional de mañana, sino de pasado mañana.


Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal