¿Qué haría usted si encuentra una billetera con dinero y puede quedárselo sin que nadie lo descubra? La pregunta toca uno de los dilemas fundamentales de la ética: cómo nos comportamos cuando nadie nos vigila.
En 2019, investigadores publicaron en Science el estudio Civic Honesty Around the Globe, uno de los mayores experimentos de campo sobre honestidad. Analizaron más de 17.000 billeteras en 355 ciudades de 40 países. No preguntaron si las personas eran honestas: las enfrentaron a la oportunidad real de serlo o de quedarse con algo ajeno.
Más de 17.000 oportunidades para ser honestos
Los investigadores dejaron billeteras en bancos, hoteles, museos, oficinas de correos y otras instituciones. Algunas contenían dinero y otras no. Todas tenían elementos que permitían contactar al supuesto propietario.
La hipótesis parecía evidente: cuanto más dinero hubiera, mayor sería la tentación de quedárselo.
Pero ocurrió lo contrario.
Más dinero, más honestidad
Cuando las billeteras no tenían dinero, alrededor del 40 % de quienes las recibieron contactaron al propietario. Con dinero, la cifra subió aproximadamente al 51 %. Y con cantidades mayores llegó cerca del 72 %.
A mayor cantidad de dinero, mayor probabilidad de devolver la billetera.
El resultado contradijo la lógica económica más elemental y sorprendió incluso a los expertos consultados por los investigadores.
Nadie quiere considerarse un ladrón
Una explicación está en la imagen moral que tenemos de nosotros mismos.
Quedarse con una billetera puede ser racionalizado, pero apropiarse deliberadamente de una cantidad importante de dinero ajeno puede hacernos sentir como alguien que está robando.
Aparece entonces un costo que no figura en ninguna ecuación: el costo moral de considerarse deshonesto.
Una simple llave también importó
Algunas billeteras contenían una llave. Para quien la encontraba tenía poco valor, pero para su propietario podía ser importante. Su presencia aumentó la disposición a contactarlo.
Esto mostró que la honestidad también depende de la preocupación por el daño que podemos causar, no solamente del beneficio que podemos obtener.
¿Y Colombia?
Colombia no participó en el experimento, por lo que no existe una tasa comparable. Sin embargo, los indicadores internacionales generan preguntas.
En el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, Colombia obtuvo 37 puntos sobre 100 y ocupó el puesto 99 entre 182 países. El World Justice Project 2025 la ubicó en el puesto 100 entre 143 países en ausencia de corrupción.
Esto no significa que esos resultados midan la honestidad de los colombianos. Corrupción institucional y honestidad individual no son lo mismo. Pero dejan una pregunta inevitable: ¿qué ocurriría si se repitiera aquí el experimento de las billeteras?
La ética se demuestra cuando nadie mira
El experimento tiene una virtud fundamental: no midió discursos, sino comportamientos. Hay una enorme diferencia entre preguntar “¿usted es honesto?” y poner delante de alguien una billetera con dinero.
De alguna manera, todos encontramos una billetera durante nuestra vida. Puede ser dinero, información, una oportunidad o recursos públicos. La verdadera prueba aparece cuando podemos beneficiarnos de algo incorrecto y creemos que nadie nos está mirando.
Ahí comienza la ética.
José Guillermo Mejía Jaramillo, es MBA, contador público y cuenta con especializaciones en Seguridad Social, Ética y Pedagogía de los Valores, y Control Interno de Instituciones Financieras. Tiene formación directiva en INALDE Business School. Ha sido profesor universitario, miembro de juntas directivas y ejecutivo en diversos sectores.
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