A casi un mes del terremoto, no es mucho lo que ha pasado. Eso sí: las redes siguen promocionando un supuesto “civismo pereirano” que, además de estar bastante perdido, parece servirle a algunos para cubrir con discursos de solidaridad la falta de gestión.
Nunca he visto a un antioqueño en un convite… y, sin embargo, allá las cosas aparecen.
Mientras tanto, nuestros congresistas siguen muy activos en redes. Arias le da órdenes al alcalde para que vaya a los barrios más deprimidos a tumbar las casas destruidas, pero no se le ve llevando maquinaria ni explicando qué gestiones concretas está haciendo por sus electores. Durguez Espinosa apenas descubre que Egoyá era una bomba de tiempo y ahora aparece entre los escombros anunciando que “juntos saldremos adelante”. La senadora Irma abraza niños y acaricia barrigas de embarazadas, mientras muchas de esas familias ni siquiera saben cuándo tendrán nuevamente una casa segura o cuándo sus hijos podrán volver a estudiar. Y otra representante, cuyo nombre nunca recuerdo, aparece detrás de la señora Noreña anunciando una muy importante “comisión accidental”.
Pereira no necesita más fotografías, abrazos ni discursos sobre civismo. Necesita líderes BERRACOS, gestión, recursos, decisiones y resultados.
Sigamos repitiendo que “renaceremos de las cenizas”, mientras las cenizas y los escombros de estas moles de cemento siguen ahí, esperando que algún día terminen cayéndoles encima a quienes todavía están esperando soluciones.
Señor alcalde, señor gobernador: ¿cuánta plata hay realmente para reconstruir Pereira? ¿Qué le han exigido al Gobierno Nacional? ¿Qué avances concretos existen? ¿Y por qué, después de casi un mes, todavía no aparece un gerente capaz de ponerse al frente de esta tragedia?
Y una última pregunta: ¿han visto el orden, la capacidad de reacción y la verraquera con la que están enfrentando sus problemas ciudades como Manizales y Cali?
Porque así como vamos, no vamos a llegar a ningún Pereira.
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