DE PEAJES, MANGOS Y ENCUESTAS

Pereira hace parte de una conurbación en la cual lo urbano se integra con su entorno rural de una manera tan abigarrada que, recuerdo haber leído como la mancha iluminada, de la zona en al que nos encontramos, es de las mayores que se puede ver en todo el mundo desde el espacio.

Con Cartago tenemos raíces comunes y vecindad que nos enriquece a la que le hemos colocado barreras económicas para la comunicación desde que tengo memoria, en efecto el peaje de Cerritos es, uno de los primeros que en Colombia han sido, lo recuerdo cuando entregaban una papeletica como recibo, allí donde también se podían comprar pandebonos calientes empacados en bolsas de papel, los que se cocinaban en los hornos donde se colocaban las latas con las roscas que ofrecían bien calientes.

Era ministro del transporte, en el gobierno de Misael Pastrana, Argelino Durán Quintero; cuando visitó a Pereira; en mi condición de director de la  oficina de Valorización serví de guía en la visita a la región, fuimos hasta los termales Arbeláez en Santa Rosa, puesto que quería enterarse de la necesidad de mejorar la carretera y también llegamos hasta Cartago; en el viaje le propuse y luego le confirmé por carta la solicitud, que consulté y  autorizó el alcalde Octavio Mejía, de pedirle nos cediera el producido del peaje en Cerritos con el fin de construir una doble calzada entre las dos ciudades, de esa manera se financió la primera etapa de la que hoy es una autopista que se ha saturado, cincuenta años después de que iniciáramos la mejora de una vía que, si bien se mantiene en buenas condiciones, ya requiere de medidas de transporte alternativas para aliviar el trancón.

Sobre la plaza de Bolivar y sus mangos recuerdo el episodio mencionado de haber tumbado uno de los mangos por orden del alcalde Juvenal Mejía y de la herida para matar a otro de ellos aquel frente al Palacio Municipal y el Hotel Soratama, en mi calidad de concejal cité a debate por ese arboricidio y como resultado la herida de haber realizado un corte a todo el rededor del viejo mango para que se secara, como resultado del debate se ordenó sanar el árbol herido para lo cual se le hicieron injertos para permitir el flujo desde la raíz, procedimiento que afortunadamente funcionó.

En el sitio donde se cortó el mango de enfrente del edificio de la lotería y otro más en la esquina de la calle veinte con la carrera octava, se reemplazaron con ejemplares juveniles.

Hablando de mangos, en mi novela histórica, El Valle de la Cañas Gordas, relaté lo ocurrido con el primer corrupto, un tal Bobadilla, quien desde España nos llegó, ese personaje persiguió a otros de los llamados conquistadores quienes mejor pueden calificarse como aventureros, juzgado y condenado a morir ahorcado, sin tener datos suficientes dije que lo habían colgado de un mango frente al mar; mi corrector de estilo, Miguel Álvarez, me advirtió que el mango es originario de la india, que el primero de ellos llegó a América cien años después del ajusticiamiento, así que los mangos que son un patrimonio de Pereira, pero como tantas otras cosas, también nos llegó allende las fronteras.

Coletilla.

         Las contradicciones de los colombianos en la percepción de los problemas y en quien los puede resolver. Las encuestas nos muestran que tres de cada cuatro colombianos consideran críticas: la inseguridad y la violencia, el colapso del sistema de salud y la corrupción, mismas tragedias que se han disparado en este gobierno. Esas mayorías no se muestran en las preferencias electorales, pensamos que han logrado vender la tesis de que los desastres son culpa del otro, del pasado y que no se han corregido, con otra falacia: que no los han dejado gobernar o que es culpa del gringo.  


Juan Guillermo Ángel Mejía es ingeniero industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira. Exalcalde de Pereira y exsenador y expresidente del Congreso de la República. Fue embajador en Guatemala. Es un pereirano de todas las horas y columnista de GQ Tu Canal

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