Cuando el río suena, piedras trae. Esa frase de los abuelos es la mejor señal de alerta temprana contra la nuez del problema de la inseguridad ciudadana, nada más importante y prioritario.
El área metropolitana Pereira-Dosquebradas-La Virginia carga un enorme riesgo de violencia generada desde estructuras criminales en conflicto por el control del territorio.
El alcalde Mauricio Salazar ordenó al secretario de Gobierno Jorge Mario Trejos Arias, realizar Consejos de Seguridad semanales para diseñar, ejecutar y hacer seguimiento a estrategias orientadas a garantizar seguridad y tranquilidad.
Trejos Arias me dice que los Consejos de Seguridad no son un saludo a la bandera. Que allí se hacen análisis, coordinación de acciones, actualización de información y han surgido las nuevas estrategias en la lucha contra la delincuencia además de decisiones para mejorar las condiciones que permitan al ciudadano percibir mayor tranquilidad.
Las autoridades tienen el deber constitucional y la obligación legal de ponerle a tiempo, freno de mano a la criminalidad, venga de donde venga. Durante años las autoridades han pasado agachadas e incluso con complicidad con el problema neurálgico del tráfico de estupefacientes como factor originador de la inseguridad ciudadana.
Luego de las macabras matanzas de final de año 2024 -sin duda alguna por venganzas y control de territorio de estructuras criminales- es claro que detrás del crimen siempre llegan otras calamidades.
La historia de los negocios oscuros enseña que, “Cuando en las calles hay sangre, es hora de salir a comprar”. De allí la preocupación recién expresada por los gremios de la producción en cabeza del presidente de la junta directiva del Comité Intergremial, Víctor Baza Tafur.
Ojos abiertos y oídos despiertos, parece ser entonces, la actitud de los secretarios de gobierno del área metropolitana y de la gobernación, Jorge Mario Trejos, Jhonny Alejandro Obando e Israel Londoño respectivamente, quienes con los altos mandos de la policía hacen bien en mantener vigilia sobre la seguridad ciudadana.
Se ha detectado que los traficantes cambiaron la modalidad de distribución y ahora las “ollas” son móviles en motos a domicilio. De allí los retenes permanentes en las vías.
Lo que no es estratégico es que independientemente de la autonomía territorial Pereira y Dosquebradas, teniendo problemas comunes como el tráfico de estupefacientes y asesinatos, no se hagan consejos de gobierno conjuntos incluyendo a Santa Rosa de Cabal. Allí cada nuevo día el problema es color de hormiga.
La seguridad ciudadana se mide con resultados. Se espera que las estrategias traigan consigo lo más importante: tranquilidad y confianza.





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