La asociación entre un elegante y bien relacionado lobista norteamericano con un rudo agricultor e impulsor de la siembra del banano, particularmente en Honduras y Guatemala, dio origen a un fenómeno socio político, en el cual recibieron, los pequeños países Centro Americanos, el apelativo común de las Banana República, en donde la influencia de los muy poderosos empresarios del cultivo, la distribución, y la generalización del consumo de algo que no era de la cultura de los países australes, ejercía dominio y control sobre dictaduras o débiles, cuando no corruptos gobiernos, de esta manera se enriquecieron sin límites, usando y favoreciendo a una élite gobernante, en unas inequitativas sociedades.
Encontrar la razón por la cual esta parte del mundo ha caído en manos de la nueva versión del socio comunismo, del cual ya salió la Europa de este y del norte, la que estaba encerrada por la cortina de hierro, no sin antes dejar una estela de: miseria, dictaduras, muerte y balas sobre las calles y de control de todo por parte del estado, totalitarismo que gobierna en partes de Asia, África y América Latina, donde se evidencia dominio externo y consecuencias parecidas a las de las que sufrieron las títeres de las poderosas de los bananos, pero esta vez en manos de omnipotentes políticos que venden ilusiones, proponen nirvanas y generan lo mismo que aquellos, miseria, dictaduras, enriquecimiento de los nuevos ricos y de los pocos que se pasan a vivir sabroso.
Decía algún pensador que todo nos llega tarde menos la muerte, y nosotros, los colombianos, también estamos llegando tarde al socialismo totalitarista, gracias a la oferta de una sociedad más igualitaria, “a cualquier precio”, al “el otro también lo hizo”, a “el fin justifica los medios”, “al cambio sin condiciones”.
Cómo se podría explicar entonces que no importa que quien maneja con un lápiz que parece un cetro, utilice todas las formas de lucha, no nos permita explotar nuestro petróleo y carbón puesto que es veneno mientras que se asocia, le rinde pleitesía y defiende a los grandes productores de eso que ahora tenemos que importar, tampoco entendemos que, de los cuatro años del período presidencial, vamos a vivir casi una cuarta parte del mismo en manos de presidentes encargados, en efecto completará, probablemente, si consigue gasolina para su avión, 100 viajes o sea un año en el exterior, tampoco es fácil entender que estemos en condición de anarquía en donde todo quien quiera algo, puede conculcar los derechos de los demás, incluso aquellos esenciales; bloqueos diarios, unos con unas razones otros con otras, unos por encapuchados violentos y otros por damnificados sin atención, pero todo esto puede suceder en donde la anarquía es la norma.
Tampoco es fácil entender que la corrupción a gran escala, el rodearse de malabaristas de la moral y de la ética, no resta aplausos, que la destrucción de nuestro aparato productivo y exportador ni siquiera llame la atención, o que falsificadores de diplomas y funcionarios que harían palidecer en envidia a los sobrinos de Nepote, o los millones que desaparecen en manos de los mimados del régimen, en una patria en donde viajar por sus carreteras es un riesgo permanente, salir a la calle otro peor y ni siquiera dentro del hogar hay seguridad, y para completar no se consiguen las medicinas, ni hay cupo en los hospitales, ni siquiera dinero para pagar el desayuno de los infantes que lo necesitan mientras crece y crece y crece la burocracia y la deuda de un ´país que está llegando al límite de no pago y para completar duele una justicia que lamenta cómo muchos de sus jerarcas estén encartados cuando no condenados y donde enlodan la toga y condenan y absuelven a discreción ya sea por plata, por lealtades evidentes o por rencores acumulados.
Pero todo esto no ha ocurrido de la noche a la mañana, la responsabilidad es compartida, nuestra economía se dice capitalista pero no lo es, dado que los contrapesos que hacen del libre mercado el menos malo de los sistemas existentes, depende de los controles que él mismo se genera cuando hay competencia seria y no como aquí, donde las normas y las leyes generan las condiciones en donde el monopolio existe y enriquece a unos pocos, apoyados por lobistas elegantes, como aquellos del banano, males que generan ese deseo de cambio, como hemos dicho, a cualquier precio, solo que así salimos de Guatemala para caer en Guatepeor.
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Juan Guillermo Ángel Mejía es ingeniero industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira. Exalcalde de Pereira y exsenador y expresidente del Congreso de la República. Fue embajador en Guatemala. Es un pereirano de todas las horas y columnista de GQ Tu Canal.
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