POSTES DE LUZ, PILARES DE SEGURIDAD: REIMAGINANDO NUESTRA PEREIRA NOCTURNA

Imagine caminar por una calle oscura, donde las sombras parecen tener vida propia.

Ahora, compara esa experiencia con recorrer una avenida iluminada, donde cada rincón está visible y la sensación de tranquilidad reemplaza al miedo.

La diferencia entre ambos escenarios no es trivial: es una cuestión de percepción, pero también de realidad.

En 2019, un estudio realizado por el CRIME Lab de Nueva York, titulado “Reduction Crime Through Environmental Design: Evidence from a Randomized Experiment of Street Lighting in New York City”, reveló un dato impactante: instalar luminarias en zonas suburbanas de la “Gran Manzana” redujo en un 36% la tasa de criminalidad nocturna.

Este experimento, basado en el diseño ambiental, demostró cómo un simple ajuste en la infraestructura urbana puede transformar la seguridad de un entorno.

El alumbrado público no solo combate la oscuridad física, sino también aquella que alimenta el miedo y la inseguridad en nuestras comunidades.

En ciudades como Pereira, donde los espacios urbanos son el escenario de nuestra vida diaria, mejorar la iluminación no es un lujo, sino una necesidad estratégica.

Más allá de un diseño funcional, es fundamental concebir el alumbrado público como un elemento de valor agregado, capaz de transformar la percepción de seguridad y reducir la incidencia delictiva.

Aunque en muchos casos el impacto positivo del alumbrado sobre la seguridad ciudadana no se incluye en la evaluación económica de los proyectos debido a la dificultad de su cuantificación, los beneficios son evidentes.

La iluminación eficiente reduce el consumo energético y amplía el alcance de las zonas iluminadas, generando entornos más seguros y habitables para la ciudadanía.

La relación entre la iluminación pública y la seguridad ciudadana es indiscutible. Un sistema de alumbrado bien diseñado transforma los espacios urbanos en lugares más seguros y redefine la percepción de tranquilidad en las comunidades.

Desde la reducción comprobada de la criminalidad en experimentos como el realizado en Nueva York, hasta la importancia de adoptar tecnologías más eficientes en ciudades como Pereira, el alumbrado público emerge como una herramienta crucial.

Es momento de actuar. Los responsables de la planificación urbana, junto con la ciudadanía, deben priorizar proyectos de iluminación que sean eficientes en términos de costos e integren el impacto social como un eje central.

Cada poste de luz tiene el potencial de ser un símbolo de seguridad, confianza y progreso. Porque, al final, una ciudad iluminada brilla con tecnología y con la esperanza de sus habitantes por un futuro más seguro y humano.

Aprovechemos la valiosa oportunidad que representa la modernización de nuestro alumbrado público.

No se trata simplemente de quitar y poner luminarias; reimaginemos una Pereira nocturna que inspire seguridad, confianza y orgullo.