LO QUE SE HEREDA NO SE HURTA

Los protocolos de familia se han convertido en un salvavidas para proteger los bienes que construyeron los viejos y que, como consecuencia, de las peleas familiares, las cuales no solo son por  dinero, quizás es lo que menos cuenta, sino por rencillas heredadas, por lo que aquel dijo o lo que no, porque uno tiene más que el otro y además por el mal manejo por parte de quienes no están capacitados, ni tienen la costumbre de trabajar y de hacer frente a las dificultades, todo ello conduce al síndrome de la los niveles de máxima incompetencia, los que describe el Principio de Peter y terminan en el desastre.

La ineficiencia se repite en el manejo de lo ajeno, en los cargos públicos o en aquellos en los que entes privados reciben el control sin límites de lo que a otros pertenece, y así se forman los círculos cerrados que se reparten corruptamente los recursos y el poder.

En el ejercicio de la política no existen tales protocolos, pero sí el nepotismo, ese repartir lo público entre parientes y miembros de círculos cerrados de amistades y compadrazgos, no es nuevo, pero ha venido escalando a niveles superiores.

Colocar a su entorno familiar, se han convertido en algo normal; campeones como Roy Barreras: su hijo Roy Alejandro Barreras y su esposa son, el uno representante de Colombia ante el BID y, Lorena Sofía Velasco la nuera, es asesora comercial en la oficina del Ministerio de Comercio en esa ciudad; María Paula Martínez, la segunda exesposa, es cónsul de primera en el Consulado General en Barcelona España, Gloria Elena Arizabaleta, exesposa  es Representante a la Cámara, y la lista de hojas de vida por él patrocinadas y nombradas en aduanas y otros tantos cargos públicos es extensa.

No se quedan atrás el presidente de Ecopetrol favoreciendo a su pareja sentimental, o los dos hijos y una hermana de Gloria Inés Ramírez la Ministra de Trabajo, o la esposa de Ricardo Bonilla, exministro de Hacienda en la Unidad  de Planificación Rural, la esposa de Guillermo Alfonso Jaramillo, Beatriz Gómez en la Superintendencia de Salud, o Irene Vélez de quien se recuerda vinculó a su pareja Sjoerd Van Grooyheest como contratista del Fondo de Colombia en Paz; Martha Carvajalino ministra de Agricultura con su esposo Jaime Osorno en la SAE, Helga Rivas Ministra, con su pareja Juan Carlos Ortega Bermúdez en la Agencia de Reincorporación, para solo citar unos casos y omitir lo que ocurre en las más altas cortes.

Las hermanas Pizarro, la una en el Senado y la otra en la Cámara, o la alcaldesa de Bogotá y su pareja congresista, los hermanos Moreno Rojas, o la dinastía de los Jaramillo del Tolima, por el solo hecho del vínculo familiar no los descalifica, pero estas relaciones no son de buen recibo.

Lo que pasa en el nivel central se reproduce en las regiones, el alcalde Gallo nos dejó a su primo en el cargo, el alcalde actual tiene a su núcleo familiar en campaña para el Congreso, al igual que el gobernador, lo mismo ocurre en Antioquia, y la historia se repite y es bien larga.

Que los hijos de deportistas, o médicos o artistas resulten también superiores, es natural; las aptitudes y destrezas se heredan, y el ejemplo y la educación aportan, tanto que la sabiduría popular dice que lo que se hereda no se hurta, cierto, por ello esas herencias muchas veces son buenas.

Por lo dicho, cuando la persona, así sea pariente, reúne las calidades no se le pueden conculcar sus derechos, pero como todo extremo es vicioso, lo cierto es que la política se está convirtiendo en un negocio familiar y cuando es de la magnitud que hemos relatado es inaceptable.

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Juan Guillermo Ángel Mejía es ingeniero industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira. Exalcalde de Pereira y exsenador y expresidente del Congreso de la República. Fue embajador en Guatemala. Es un pereirano de todas las horas y columnista de GQ Tu Canal

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