LIDERES SIN VERDADERO LIDERAZGO

Desde que las turbas parisienses tomaron La Bastilla, en 1789, los grandes movimientos políticos y sociales se han realizado por la interacción de dos ingredientes: masas y líderes. Sin las masas, decía Lenin, es imposible cualquier cambio; y sin liderazgo, decía Napoleón, las masas saquean un poco, pero terminan disolviéndose.

Y esto es, precisamente, lo que sucede hoy entre nosotros: las masas con frecuencia son llamadas por Petro a ocupar las calles ¡Sin construir liderazgos efectivos!

El liderazgo no se da silvestre, ni anida por sí mismo en los salones de los directorios políticos o de los sindicatos. Se forma en el trajín político, empresarial o sindical mediante el desarrollo de un don o cualidad que parece innata, pero que realmente se construye: el carisma.

Así surgieron Gaitán, Galán o Álvaro Gómez, en el campo político; un Carlos J. Echavarría o un Arturo Calle, en la empresa privada y un José Raquel Mercado en campo sindical; personajes a años luz de aquellos autoproclamados dirigentes l “comités del paro”, que se limitan a exigir la sumisión incondicional de televisivos y débiles gobiernos presididos por alguno de nuestros “másteres o místeres” formados a la imagen de lo que piensan en Washington.

Y esto es una verdadera e histórica lástima: en más de medio siglo no hemos tenido una juventud tan dinámica como la actual. Esta, unida a un dirigente carismático que poseyera una versión original de lo que debe ser nuestro futuro, aun partiendo de las difíciles condiciones económicas actuales podrían construir un contexto político y social que, excluyendo nuestros endémicos vicios políticos, conformaría una Colombia menos desigual, más constructiva y más pacífica, superando las siempre estériles confrontaciones entre godos, liberaluchos, Uribistas, Santistas, mamertos etc. etc.

Lo que no previó la “revolución molecular” de Guattari, fue la falta que hacen los verdaderos líderes. Entre nosotros, Duque, fue un antilíder; Uribe, está claramente superado: se limita a balbucear frases incoherentes en las redes.

Petro, hay que decirlo sin tapujos: carece de legítimo carisma. No es un orador y sus propuestas económicas y políticas son de una elementalidad increíble. Ahí

Aunque vaya adelante en las encuestas, en últimas siempre perderá ¡Porque no es un legítimo líder!
AGM/04-IV-2025