LA INSTRUMENTACION DEL TERRORISMO

Simón Bolívar, al decretar su “guerra a muerte” y ordenar el fusilamiento de todos los prisioneros españoles_ violando las costumbres que en ese entonces existían entre las naciones civilizadas_, se convirtió en el primero y más importante terrorista latinoamericano.

Lo mismo sucedió en África con Nelson Mandela, quien dirigió la lucha armada por medio del MK: un movimiento que, entre otras actividades terroristas, recomendaba asesinar a los colaboradores negros del gobierno blanco, atándoles al cuello neumáticos encendidos.

Sin embargo ¡Los dos personajes figuran en la historia como bienhechores de la humanidad!

Ello demuestra que el terror, como instrumento de guerra, ha sido utilizado hasta por algunas “causas justas”; tal como sucedió con los E.E.U.U, que ejecutaron el máximo acto de terror conocido al detonar dos bombas atómicas sobre Hiroschima y Nagazaky, ciudades que no albergaban interés militar de ninguna clase.

Y con la llegada del cristianismo_ que predica el amor a los enemigos_, las cosas en ese campo no fueron mejores. Hubo emperadores cristianos que asesinaron creyentes paganos en la misma forma que antes se hizo con los mártires de Cristo. Y desde la edad media, por cerca de 800 años quemaron a los llamados herejes.

Solo con el advenimiento de la ilustración_ cuyos filósofos fueron desestimados por el poder religioso_, esas prácticas empezaron a ser sancionables por instancias de derecho que ahora convergen en la Corte Penal Internacional CPI.

¿En qué momento personajes como Bolívar o Mandela dejaron de ser clasificados como terroristas?

Pues, ni más ni menos que al negociar con sus contrincantes: el primero, cuando se trenzó con Pablo Morillo en el famoso abrazo de Santa Ana. El segundo, al dialogar desde la cárcel durante 4 años con el gobierno blanco hasta conseguir que este no solo lo excarcelara sino que le abriera el camino para suprimir la segregación y llegar a la presidencia de Sudáfrica.

En los centros de poder es frecuente la ambigüedad moral: así algunos de sus integrantes pregonen que es inadmisible negociar con terroristas, terminan haciendo lo contrario; tal como sucede con los gobiernos de USA que han negociado en Vietnam, en Irak o Afganistán.

Y con el mismísimo Uribe, quien, además de negociar con las AUC ofreciéndoles hasta estatus político, no tuvo escrúpulos para autorizar conversaciones en Cuba con el ELN. Aunque ahora_ por conveniencias políticas claramente dirigidas a retomar el poder en las próximas elecciones, sostenga que negociar con los subversivos actuales es el camino para la entrega del país a los terroristas .