EL LITIGIO POR ELECCIÓN DEL RECTOR DE LA UTP CONTINÚA, PERO…

Se admitió en el Consejo de Estado la demanda contra la elección de Luis Fernando Gaviria como rector de la UTP, pero, el auto del alto tribunal de justicia administrativa dice que no es procedente la medida cautelar de suspensión de los efectos jurídicos de la elección, solicitada por la Asociación Sindical de Profesores de la Universidad Tecnológica de Pereira, ASPU.

No cesa la lucha por el poder de dos bloques claramente definidos en un clima de debate ideológico, administrativo y académico, pero -por fortuna para padres de familia, estudiantes y para la ciudad- el proceso se ha cumplido en medio de la normalidad académica.

A 15 meses de iniciado el proceso de elección, no termina el conflicto en el que la UTP ha debido superar varias tutelas, todas a favor de Gaviria, pero, tras lograr 6 de los 9 votos del Consejo Superior Universitario, CSU, a pocas semanas de posesionado (26 de diciembre), la  ASPU, presidida por el docente Juan Carlos Burbano, dio poder para la demanda, a la abogada pereirana Adriana González.

Por su parte, la Asociación Sindical de Docentes Universitarios, ASDU, presidida por el profesor Jairo Alberto Mendoza, respalda a Gaviria.

Como la demanda de la elección de Gaviria es contra la actuación del CSU (máxima autoridad), la UTP nombró al Dr. Giovani García Castro, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, como rector ad-hoc, para el proceso, pero, Gaviria Trujillo ejerce como rector en funciones administrativas y académicas.

Para la defensa jurídica de la elección, la UTP nombró al exmagistrado de la Corte Constitucional, Humberto Sierra Porto.

Se puede no compartir, pero, hasta el final, hay que respetar las posturas de oposición y los recursos legales. Que la última palabra la tenga la justicia. Pero, desde una perspectiva democrática, es evidente que pocas instituciones de la región tienen un espacio de debate y contradicción como el que vive la UTP.

Recién he visto al rector Gaviria y al decano Alexander Molina dialogando serenamente en público y compartiendo escenario en eventos académicos. Como debe ser y tan diferentes como son.

El deber ser de una universidad, como su contenido semántico lo indica, es el de una mentalidad abierta al pensamiento crítico y desafiante pero respetuoso de las ideas ajenas. Eso veo hoy en la UTP. Claro, exceptuando los maniqueísmos que desconocen a ultranza los avances, esfuerzos y hechos fácticos en la única universidad pública de la región.

Todo ello, sin negar que estos tiempos exigen transformaciones de fondo, pero que, con el nuevo modelo de elección de rector -que incluso contó con el visto bueno del Consejo Superior y del propio rector Gaviria- ya se dio un gran paso de avanzada.