Cierto día de nuestra historia política el petrismo graduó de enemigo al uribismo y viceversa. Igual, décadas atrás los partidos liberal y conservador se cargaron de tigre dejando una estela incontable de odios y muertos.
Más atrás aún, sobre la república que crearon seguidores de Bolívar y Santander, fundaron la patria boba. Ahí seguimos como corcho en remolino.
En días recientes al final de una entrevista a María Fernanda Cabal le pregunté, que siendo ella politóloga, qué pensaba del concepto de izquierda y derecha en el país: “Eso es muy pobre”, dijo.
De esa pobreza también habló Gaitán cuando diferenciaba el país político (liberal-conservador) del país nacional (pobre, analfabeto y navegando en las procelosas aguas de la polarización), dijo: “el hambre no es ni roja ni azul, el hambre es amarilla como la muerte”.
Hoy, más con fines electorales que ideológicos o doctrinarios- amanecimos entre derechistas, izquierdistas y centristas.
Desde su origen en la Revolución Francesa (1789) la narrativa de izquierda y derecha ha sido manipulada hasta el maniqueísmo. Hoy el mundo globalizado es una mixtura de propósitos y banderas que aún en posturas extremas, la necesaria gobernanza termina como debe ser: en los acuerdos políticos.
El ejemplo es la política pragmática de China. El presidente Xi Jinping dice que su gobierno tiene una economía capitalista con un partido único comunista y no le importa si el gato es blanco o negro con tal que cace ratones. Y hay que ver a Trump con el respeto que saluda a Xi.
En ese contexto, en el proceso electoral, derecha y centro juegan al antipetrismo como sinónimo de desorden, incumplimiento de la promesa anticorrupción, estilo conflictivo incluso en política exterior y otras frustraciones. Al final del día el elector olvidará que Petro llegó al poder por la crisis de confianza y que con Rodolfo Hernández barrieron a los desgastados partidos tradicionales.
No la tienen fácil los electores confundidos por la política del miedo. además de los egos, intereses y odios al interior de los partidos sin que ninguno pueda ganarle al petrismo cuyo paso a segunda vuelta parece inevitable. Los jefes de los partidos tradicionales saben que es alto el riesgo del continuismo petrista.
En reciente encuesta de Cifras y Conceptos el 45% de los colombianos se consideran políticamente de centro donde es visible es Fajardo.
Ese 45% centrista podría ser opción electoral. Ahí Fajardo apuesta favorecido por los rancios antipetrismos y antiuribismos.
En Risaralda el columnista Alfonso Gutiérrez Millán afirma que la despolarización la hará el poder social de la masa de personas educadas y sin empleos adecuados y serán “el centro de gravedad de la nueva política colombiana.”
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Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal




