“En el fútbol la provocación es más vieja que la tos”, escribe el gran Jorge Valdano en El País de España explicando su artículo “El fútbol, una guerra maleducada”, y una foto donde el jugador Vinicius del Real Madrid, en la raya, señala al técnico Simeone del Atlético Madrid, de provocación cuando el argentino le dice: “Florentino te va a echar”.
Ese simple hecho terminó en un debate (extra futbolístico), entre moral y ética, que opacó el trámite del tradicional y enconado clásico futbolero madrileño. Valdano anota que, “en el fútbol la ética es un lujo, pero la moral es obligatoria”.
Lo del fútbol es igual en la política, digo yo. Sin olvidar que hace tres mil años los griegos definieron que “ética es la ciencia que enseña la moral”.
Traigo este caso como prototipo de la incomodidad que hay en las directivas del Deportivo Pereira por los ataques, críticas y provocaciones de algunos medios de comunicación (sin que se diga cuáles); e incluso, amenazas de alto riesgo de que han sido objeto por parte de hinchas.
Además de esos señalamientos, se duelen de las especulaciones con la venta del equipo y otros asuntos propios de las turbulencias que afectan al equipo Matecaña.
Al respecto, en reunión a la que concurrimos algunos periodistas, tuve la ocasión de señalar que siendo el fútbol un deporte creado para divertir, me lucía divertida la forma como cada vez se parece más a las mañas de la política en donde son históricas las amenazas personales, ataques, críticas a la gestión, y provocaciones a las que los periodistas nos encanta fogonear.
Sobre provocaciones y especulaciones escribiré en otra ocasión, porque quiero enfatizar que el núcleo esencial del problema del Deportivo Pereira es la pérdida de confianza, no solo por parte de los hinchas y la prensa sino también de patrocinadores que manejan recursos públicos como el alcalde Mauricio Salazar y el gobernador Juan Diego Patiño, quienes reclaman públicamente una mejor y más eficiente administración.
En cualquier empresa o relación, los resultados van de la mano de la confianza y en ese orden de ideas, a Álvaro López además de certeza y quizás suerte en las decisiones, le ha faltado manejo de medios, que como su nombre lo indica, somos eso, voceros, intérpretes, comunicadores, periodistas. Y, ante todo, como en la política, es esencial respetar el pensamiento independiente y reconocer el pluralismo y la opinión a favor y en contra.
Apoyado en recomendaciones como las de Tato Sanín y Jorge Eduardo Hurtado, sugerí que, si de verdad el Deportivo Pereira quiere recuperar la confianza de sus públicos, tiene que cambiar el estilo de incomunicación del presidente Álvaro López Bedoya.
Aunque López es propietario del 60% de las acciones (capital privado), en el caso del Pereira, estamos hablando de un acervo de capital, o sea, un activo de ciudad que está en el alma de los hinchas, de la tribu, y clave para la imagen y el desarrollo de esta sociedad.
En la prensa de Pereira respetamos, pero no compartimos ni aceptamos el estilo de ostra que en materia de comunicaciones tiene López Bedoya.
Por eso, propusimos que López Bedoya delegue el manejo en su gerente general Diego Alejando Rendón Sánchez, quien además de ser su contador, conoce las dinámicas del fútbol y su submundo. Rendón presidió la reunión y fue tres veces llamado telefónicamente por López Bedoya, lo que lo pone en el tablero como su hombre de confianza, y eso está bien.
Dije entonces que hasta un mandamás como Trump delega en Marco Rubio asuntos delicados como el caso Venezuela. Una decisión inteligente de López Bedoya sería que Diego Alejandro Rendón sea el Marco Rubio del Deportivo Pereira.
El dueño del concierto no necesariamente debe saber de música, ni tiene que ser el director de la orquesta.
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Luis Garcia Quiroga es director fundador de GQ Tu Canal. Periodista con 50 años de experiencia (1975). Abogado de la Universidad Libre. Trayectoria en radio, prensa, TV y medios digitales. Columnista de GQ Tu Canal




