ASESINO VOS

La corrupción, que no es un fenómeno nuevo, es el mecanismo por medio del cual, utilizando el engaño, la mentira, las artimañas, unos se apoderan de lo ajeno, de aquello que les encomendaron cuidar.

La democracia aparece cuando los gobernantes dejan de ser dueños de todo: los caciques, reyes, zares, emperadores no tenían ni límites ni leyes, el ágora griega dio inicio a lo que evolucionó cuando se delegó en grupos aún más reducidos, el Senado romano es otra etapa en la larga historia del quien manda aquí.

La representación se expresa en los congresos, en las juntas directivas, en las asambleas, es la manera como las personas entregan a unos pocos el cuidado de lo que les pertenece, el cuando y como, y por ello elige a ese pequeño grupo de personas en las cuales ha confiado.

La corrupción, que no es un fenómeno nuevo, es el mecanismo por medio del cual, utilizando el engaño, la mentira, las artimañas, unos se apoderan de lo ajeno, de aquello que les encomendaron cuidar.

Lo que estamos viviendo nos muestra la manera más socorrida y sutil de abusar de lo ajeno; la manera como se compra el voto en las corporaciones públicas, entregando: poder, puestos, contratos y el manejo de lo que de todos es, ya no solo se vive en lo público, migró también a lo privado.

Las juntas directivas se vienen convirtiendo en dueñas de todo, se asignan sueldos, privilegios, viáticos y contratos a discreción, algunas ni siquiera tienen la obligación de divulgar la manera como se gasta lo que de otros es, en nuestra ciudad organizaciones como: Viva Cerritos, o Comfamiliar, o la Cámara de Comercio, o en las juntas de los Clubes sociales y hasta de los condominios, son ejemplos que ilustran lo dicho.

El caso colombiano ha escalado a niveles superiores, cuando el llamado cambio ofreció comprar tierras para distribuir y para ello destinó recursos del presupuesto nacional, nos cuenta Aurelio Suárez, que solo se ha gastado el un poco más del 5% de los dispuesto en lo que era su propósito, propiedades adquiridas en casos divulgados de turbios manejos, pero lo peor el dinero no alcanza, ya que con esos recursos se ha contratado a casi 7.000 contratistas quienes ni saben ni tienen que hacer, este gobierno ha contratado a más de 700.000 empleados, muchísimos más de los que anteriores administraciones requerían, paga a los asesinos para que no maten, crea embajadas inútiles y en las existentes envía a quienes ni tienen los méritos, ni los conocimientos para representar al país, en Miami, por ejemplo, los colombianos duermen en la calle haciendo fila para obtener una ficha que les permita recibir los servicios, todo ello mientras que, dicen el redes y no lo hemos confirmado, que han contratado a tantos, en la cancillería, que ha sido necesario establecer un pico y placa para ocupar los escritorios, esa noticia tiene todas la trazas de ser una exageración, pero es tal el despilfarro que se hace creíble.

Mientras los enfermos dependientes de medicinas padecen en las colas que antes eran comunes en Cuba o Venezuela, esposa e hijo del ministro de salud cobran millones del dinero que no alcanza para pagar los medicamentos que son vida.

La repuesta a esa catástrofe no es calificar de asesino a quien ya arruinó un gobierno que no dispone para pagar lo indispensable, que sube el precio de los combustibles y del pan cuando el presidente anunció con el gracioso chu, chu, chu lo que haría con el servicio de salud; pensamos que el nepotismo desbordado, ministros nombrando: padres, hijos, y amantes ya no es noticia, es verdad sabida y realidad manifiesta, y principio de lo que llega, votos comprados y malhechores ricos y asegurando el poder a quien les favorece.