EL PAVOROSO TERREMOTO DEL 10 DE AGOSTO

La historia dirá que el más largo y espantoso terremoto (más de 2 minutos) ocurrido en el Eje Cafetero y otros seis departamentos más, afectó especialmente a las ciudades de Pereira y Cali en las cuales se registró el mayor número de personas muertas, heridos y edificaciones destruidas y averiadas.

El de mayor daño había ocurrido el 8 de febrero de 1995 cuando Pereira fue devastada por el primer terremoto de gran magnitud de su historia.

En esos tiempos la destrucción fue propiciada porque aún no existían las normas de sismo resistencia que en el terremoto de 1999 evitó en Pereira un daño mayúsculo como en efecto semidestruyó a Armenia. Las construcciones con normas de sismo resistencia (anti sísmico no hay nada) hicieron posible que técnicamente esta vez el daño fuera mayor y la tragedia en vidas superior al registrado.

Este hecho se demuestra al observar que la mayor parte de las edificaciones tenían muchos años de construcción, sin desconocer que el bamboleo del suelo amenazó con tirarlo todo al suelo. Realmente, no se podía caminar sin el riesgo de caerse.

El presente es terrible, pero es necesario pensar en el futuro revisando esas normas de sismo resistencia y reforzarlas si fuere del caso. Habitamos un territorio de fallas geológicas como la de Romeral. Sugiero que alcalde Salazar lo haga en aprovechamiento de las ofertas de ayuda internacional. Igual, la Asociación de Ingenieros de Risaralda que preside John Henry Mora debería tomar cartas en el asunto.

Ojalá el presidente De La Espriella le baje volumen al show porque las formas también cuentan al momento de expresar solidaridad con sobriedad y seriedad con las víctimas y quienes habitamos este territorio.

La ciudad, por supuesto, incluyendo Dosquebradas, merecemos hechos concretos que eviten el deterioro de la calidad de vida que siempre hemos tenido. Hemos aportado y merecemos atención.

Con la voz entrecortada, el alcalde Mauricio Salazar dio el primer reporte a la 1:00 P.M. en el averiado comando de Policía de la Av. Sur declarando la calamidad pública para atender la emergencia.

A ese momento teníamos 55 muertos, (101 al escribir esta columna), muchos heridos, edificios colapsados y organismos de socorro rescatando personas. Toque de queda para evitar saqueos y las fiestas aniversarias canceladas “porque no hay razón para celebrar nada”, señaló el alcalde Salazar.

En los conjuntos residenciales el pánico obligó evacuaciones y ya sin gas ni energía eléctrica, buscar un lugar distinto dónde dormir.

En medio del desastre, lo peor para los sobrevivientes es el colapso total del tráfico automotor y de la incomunicación celular que genera desespero total al no saber nada sobre la suerte de sus familias.