Argentina, en el mundial de 1.978, necesitaba ganarle a Perú por cuatro goles, en efecto el partido terminó 6 a 0.
Eliminado a Brasil, después se conoció la coincidencia de que el gobierno austral recompensó generosamente con trigo al país vencido.
En este mundial las coincidencias abundan, por ejemplo, no se dio un solo caso en el que el VAR, revisara jugadas que podrían perjudicar al equipo de Messi, por el contrario, abundaron aquellas en las cuales favorecieron y de qué manera al equipo argentino, las más recordadas, contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra, que raro el equipo más violento del torneo no recibió tarjetas rojas y solo una solitaria amarilla, algo que no les ocurrió a los demás equipos, y para rematar que tal cuando movieron de grupo a los argentinos para que no se encontraran con ninguno de los poderosos, antes de la etapa final del torneo que pasará a la historia como el más fraudulento conocido.
Las malas y buenas caras registradas del presidente de la FIFA, cuando su protegido perdía o milagrosamente salía de problemas, solo son indicios.
Que las coincidencias no existen, dijo Sherlock, pero esas mencionadas de este mundial, aquellas omisiones cuando no francamente dolosas de árbitros y de la FIFA, no son entonces coincidencias sino, algo relacionado con los millones de millones en juego y también parecida con lo que está ocurriendo en Colombia con la corte creada por el acuerdo de Santos en La Habana, con una fracción de los alzados en armas.
Circula en las redes la comparación entre las cortes existentes en Colombia, así: la Constitucional tiene 9 magistrados, 400 sentencias firmes y un presupuesto de 85 mil millones, la Suprema 23 magistrados, 2.000 sentencias en firme y nos cuestan $185 mil millones.
El Consejo de Estado profiere 5.000 sentencias en firme y nos cuesta $1.200 millones y oh sorpresa la JEP, aquella en la que entra y sale la esposa de Cepeda, el jefe del Petrismo, solo ha producido 2 sentencias en firme, tiene 38 magistrados y 33 suplentes y nos cuesta 744 mil millones es decir más del triple de la más costosa de las existentes, y qué tal, tiene una planta de personal de 1.455 personas y viaja y viaja y viaja.
Lo que nos llama la atención es cómo aseguran los argentinos que no han recibido ayuda de la justicia deportiva, algo que se puede compara con lo que ocurre con la justicia de la paz, aquella en la que los armados en armas sostienen que no han recibido ayuda de quien tiene la facultad de juzgarlos, en uno y otro caso quizás sean coincidencias o mejor, complacencias, que favorecen a unos y perjudican a otros.
Juan Guillermo Ángel Mejía es ingeniero industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira. Exalcalde de Pereira y exsenador y expresidente del Congreso de la República. Fue embajador en Guatemala. Es un pereirano de todas las horas y columnista de GQ Tu Canal
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