Pocas infraestructuras en la región evocan tanto orgullo y sentido de pertenencia como el Aeropuerto Internacional Matecaña. Más que un punto de conexión aérea y nuestro pasaporte al mundo, es el resultado de décadas de disciplina, esfuerzo y visión administrativa, lo que lo ha consolidado como el principal aeropuerto del Eje Cafetero y uno de los más modernos del país. Su papel ha sido determinante en la transformación de Pereira en un epicentro comercial, turístico y de inversión, convirtiéndose en una pieza clave con la cual se puede entender mejor la ciudad y brinda un buen cimiento para un desafiante futuro.
El crecimiento del AIM ha sido deslumbrante. Su evolución en la última década ha sido un reflejo del potencial que representa para Pereira y para el país y no solo por su nueva terminal de pasajeros que se inauguró en el año 2020. Hasta 2017, el tráfico crecía en torno al 1% anual, pero el 2018 marcó un hito: con un salto del 17,46%, el aeropuerto movilizó 1.829.379 pasajeros, cifra que continuó en ascenso con 1.914.185 en 2019, 2.688.484 en 2022 y 2.834.538 en 2024, un 5% más respecto al 2022.
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Las proyecciones a largo plazo son contundentes: para el año 2050, la última prognosis de pasajeros realizada en 2022 estima que el aeropuerto movilizará 6,2 millones de pasajeros totales, más del doble de la capacidad actual.
El incremento en operaciones también es notable. Mientras que el Plan Maestro de 2018 preveía 27.000 operaciones/año para 2030 y 43.000 para 2046, el estudio más reciente estima 36.000 operaciones para 2030 y casi 51.000 para 2050.
En términos históricos, en 2017 se registraron 21.900 operaciones, cifra que aumentó a 26.129 en 2019, para luego ubicarse en 25.790 en 2024. Aunque esta última cifra muestra una ligera reducción respecto al pico de 2019, el número de pasajeros en ese mismo período ha crecido significativamente. Mientras que en 2017 el aeropuerto movilizó 1.558.347 pasajeros, en 2024 alcanzó 2.834.538, un incremento del 81.89% en tráfico de pasajeros, frente a un crecimiento de apenas 17.76% en el número de operaciones.
Este fenómeno de densificación de flota muestra que las aerolíneas están apostando por aeronaves de mayor capacidad, optimizando cada vuelo y permitiendo un mayor tráfico sin necesidad de incrementar significativamente el número de operaciones. Recordemos la reciente suspensión de la ruta de la aerolínea American Airlines, que busca saltar de un A319 de 124 sillas, a un B737 configurado con 170 sillas, lo que implicó el ajuste a procedimientos aéreos, tarea que se encuentra dentro del cronograma establecido.
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El AIM también ha fortalecido su liderazgo en el mercado regional, el Matecaña producía en la región el 74% de los pasajeros en rutas directas hacia la Florida, el 79% hacia Panamá y el 87% hacia Europa, este último con conexiones.
Toda esta historia de éxito llega un punto en el que el crecimiento no solo es un logro, sino también un desafío, y el Matecaña, con toda su relevancia y su proyección, ha llegado a ese punto determinante.
Éxito que obliga a repensar el futuro
A pesar de sus logros el aeropuerto enfrenta limitaciones estructurales que lejos de ser asuntos de fácil abordaje, plantean preguntas inevitables sobre su visión de largo plazo:
1. La infraestructura con capacidad altamente limitada
- La pista del AIM, con una longitud certificada para despegue TORA (Take Off Run Available) de 2.084 metros, resulta corta pero suficiente para operaciones domésticas e internacionales de bajo alcance, pero está al límite para aeronaves de mayor capacidad y rutas de mayor distancia.
- La topografía y la urbanización circundante imponen barreras casi definitivas para una expansión significativa. Un estudio que hicimos entre los años 2021 y 2022 (Mejía-Rodríguez), consideró una vez más la extensión de la pista por el umbral 08 (Villa Olímpica), concluyendo que cualquier extensión posible, sería subóptima en el largo plazo.
En términos operativos, con la autonomía que permite la tecnología de las aeronaves que operan actualmente, el Matecaña recibe aeronaves que tienen un rango de operación promedio de unas 1.500 millas náuticas (NM). Sin embargo, con una eventual extensión de la pista (solo viable por el umbral 08), el aeropuerto podría expandir su rango a destinos ubicados a unas 2.400 NM, permitiendo tal vez mayor conectividad internacional subordinada a la demanda, y sin duda y lo más relevante, unos parámetros de mayor seguridad para operaciones tanto de despegue como de aterrizaje. Pese a lo anterior, los costos asociados a esta potencial intervención, nunca serían pagados por sus modestos beneficios. - El campo de vuelos actual permite 12 operaciones por hora, una capacidad que quedará corta frente al crecimiento proyectado de tráfico aéreo.
- Los proyectos aeroportuarios que gestan nuestros vecinos, sin que se diga, (…lo que se ve no se pregunta, dicen por ahí) son también alentados por nuestros propios limitantes de largo plazo. Aerocafé logró recientemente su cierre financiero, mientras que el Aeropuerto El Edén de Armenia, actualiza su Plan Maestro con miras a diseñar obras que lo categoricen como el más grande del Eje Cafetero (Categoría ECO: En castellano, para ser frontera directa con Europa).
2. Seguridad Operacional
- La presencia de aves en la zona ha sido una preocupación recurrente, con reportes de impactos en aeronaves, el Aeropuerto, las autoridades de Pereira y Dosquebradas, así como el sector privado involucrado, han trabajado incansablemente en esta labor para reducir los riesgos asociados a la presencia de aves en las líneas de aproximación, sin embargo, los desafíos no cesan, debido a que se trata controlar tanto focos de atracción de fauna como basuras y de reducir la abundancia de gallinazos que por cierto, te cuento, no tienen depredador natural.
- La densidad urbana hace que una eventual excursión de pista tenga consecuencias potencialmente catastróficas.
La alternativa
Un entorno positivamente competitivo, con cartas arrojadas sobre la mesa en donde el sistema aeroportuario del Eje Cafetero en su conjunto apuesta por quedarse con la cuota de mercado que se calcula empiece a derivarse desde el Matecaña hacia otras terminales en la región cuando alcancemos niveles altos de saturación, ha impulsado la marcha. No solo se trata de definir la mejor jugada, sino aquella que sea capaz de entregarnos resultados en el menor tiempo posible: La velocidad es el factor clave en esta estrategia.
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Surgen preguntas esenciales que le formulo al lector y que dejo para trabajar ideas, en una futura columna.
- ¿Podrá la población y la dirigencia local asumir que pese al esfuerzo histórico por consolidar el AIM, ha llegado el momento de repensarlo radicalmente?
- ¿Está preparada la ciudad para, en lugar de descansar en lo logrado, emprender una “nueva era titánica” que garantice la vigencia del aeropuerto frente a las exigencias del mercado?
- ¿Estamos entendiendo que el desarrollo de los demás aeropuertos del sistema regional se basa en los cálculos sobre nuestras propias limitaciones?
Volvamos al punto de partida: el Matecaña es el mayor éxito de infraestructura en la historia de Pereira. Pero su éxito no puede convertirse en su límite. Si algo han demostrado las administraciones que han impulsado su modernización, es que Pereira no le teme a los grandes desafíos. La expansión aeroportuaria ya no es un capricho futurista, sino una necesidad estratégica.
Notas Finales:
- Esta columna no solo busca informar, sino también generar conciencia estratégica sobre el futuro del Matecaña.
- Las decisiones que se tomen, no deberían superar la vigencia de la actual administración, lograr un avance como el que necesitamos no implica años, sino lustros.
- La clave está en actuar con visión y olfato: el éxito del pasado debe ser el fundamento de una planificación inteligente hacia el futuro. Hay que tomar nota de los Planes Maestro de 1984 Aeropuertos de Paris, 2008 Aeronáutica Civil, 2017 (Opam) y los estudios de 2021 Mejía y Rodríguez.