MARÍA IRMA QUIERE SENADO

En el escenario político de Risaralda María Irma Noreña brilla con luz propia.

Su esposo Mauricio Salazar Peláez, difícilmente hubiera sido elegido alcalde de Pereira sin el potente remolque de María Irma. Dicho de otra manera, ella y el alcalde forman un poderoso tándem que se anuncia como la nueva fuerza política regional.

Con la derrota a la alcaldía y los procesos judiciales que persiguen al senador Juan Pablo Gallo en la Corte Suprema de Justicia, a la casa Salazar Noreña le queda el camino pavimentado para consolidar su poder político.

Ello será posible en la medida que el alcalde Mauricio Salazar logre hacer un ejercicio de ejecuciones visibles que colmen las necesidades más sentidas de la ciudad y las expectativas de la ciudadanía insatisfecha con las frustraciones de gobiernos anteriores.

No obstante, esas condiciones y exigencias, la mesa está servida para que María Irma Noreña con el respaldo del partido de la U y su máxima jefe la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, haga una campaña productiva hacia el senado, en cuya ruta encontrará tres candidatos muy fuertes con quienes disputará el favor de los electores probablemente en reñida votación.

Son ellos, de un lado la candidatura liberal al senado de Diego Patiño Amariles, de quien son conocidas sus enormes capacidades de supervivencia política desarrolladas a lo largo de tres décadas de ejercicio político sin que nadie fuera capaz de sacarlo del tinglado.

De otra parte, está la probable candidatura al senado de la exdiputada Juliana Enciso, ante el rumor de que su cuñado del partido conservador Sammy Marheg, no aspiraría de nuevo.

Y en el juego, también habrá que tener en cuenta la candidatura del senador santandereano Gustavo Moreno del partido En Marcha, quien de la mano de su esposa Juliana Ospina, viene incursionando en la política risaraldense.

Patiño y Enciso necesitan cada uno un promedio de 40 a 50 mil votos en Risaralda y salir a pescar por fuera entre 15 y 20 mil votos adicionales. Se destaca que, en las pasadas elecciones, Sammy Merheg lo hizo, al contrario: bajó verticalmente a 16 mil votos en Risaralda y sacó más de 70 mil por fuera. No me pregunten cómo.

Conocí a María Irma cuando fue directiva del desaparecido Cable Unión. Después en la segunda alcaldía de Juan Manuel Arango, fue secretaria de Desarrollo Social y en la alcaldía de Israel Londoño fue gerente de Aguas & Aguas.

Es reconocida como una mujer de armas tomar, decidida y contundente en sus decisiones. Temida y respetada a la vez.

Hoy Risaralda -con liderazgos políticos venidos a menos- está atravesando el desierto en el Senado de la República. Será muy interesante ver de qué está hecha María Irma Noreña, de salir elegida senadora.